
La productora The Weinstein Company, anunciaron el pasado martes que han creado un fondo de 285 millones de dólares (206,5 millones de euros) para en los próximos 6 años financiar el desarrollo, producción, distribución y adquisición de por lo menos 21 películas de origen asíatico que estarán disponibles internacionalmente. El truco (o más bien el alivio) es que uno de los asesores del proyecto es Quentin Tarantino. El proyecto es mucho más ambicioso de lo que parece, ya que piensan hacer remakes de películas tan conocidas como Los siete samuráis
, de Akira Kurosawa, la producción de tres películas de acción dirigidas por Andrew Lau, co-director de Infernal Affairs
y la producción de Forbidden Kingdom
, que juntará por primera vez en la misma cinta a los reyes de las artes marciales Jackie Chan y Jet Li... ¡Ahí es nada!
Los Weinstein fueron los primeros ejecutivos de Hollywood que le prestaron atención al cine independiente estadounidense a principios de los noventa a través de su productora Miramax (hoy, de Disney). Ellos demostraron que existía un público para ese cine y también para el de películas pequeñas extranjeras como Átame
, de Pedro Almodóvar. Ahora aspiran a demostrar dónde está el futuro. El mundo del cine se ha globalizado, y a través de este fondo vamos a poder trabajar en proyectos atrevidos con los creadores más creativos y con los talentos más dinámicos de Asia
, han declarado.
Detrás de todo este, esta la pasta. Producir películas en Asia es mucho más barato que en Estados Unidos, y si esas películas funcionan en Asia y el resto del mundo (como lo está haciendo ya el cine asiático), la cosa puede ir bien. Esperemos que sea un proyecto muy bueno, tanto para nosotros que vamos a verlas, como para ellos, y que sigan apostando así.
