Festival Internacional de Cine de Sitges

Lunes, 9 de Octubre

Estados Unidos-Rusia. 2006
Dirección: Roland Joffé
Guión: Larry Cohen
Intérpretes: Elisha Cuthbert, Daniel Gillies

Una joven modelo, tremendamente superficial, es secuestrada y encerrada en una jaula hi-tech, quedando a merced de un misterioso, macabro y calculador psicópata.

Sí. Dos líneas de argumento. De verdad, no hay más, es eso.

Sorprende que un director de clase A como es Roland Joffé, nominado al Oscar y ganador de la palma de oro en Cannes por ”La Misión”, se ponga al frente de un producto tan, tan, pero tan básico como es esta “Cautividad”. Se ve que los tiempos de la laureada película con DeNiro y Irons quedaron muy atrás, aunque si bien es cierto, la poca chicha que se le pudiera sacar al guión de Cohen se la consigue exprimir.

Un reparto de caras jóvenes, con la televisiva Cuthbert (“24”) a la cabeza, pasa sin pena ni gloria por este enésimo juego del gato y el ratón que, si bien no es malo y se pasa en un suspiro, tampoco merece reseñarse por nada más que porque Joffé esté implicado (y le de un poco de empaque al conjunto).

En la rueda de prensa posterior que dieron, la corrección política entre productores-guionista-director resultó un tanto almibarada. Todos estaban encantados, todo era compañerismo genial y piropos mutuos, y a pesar de las similitudes con ”Saw”, el guión de “Captivity” llevaba escrito uno u dos años. Uno no puede evitar preguntarse el porqué cogiera tanto polvo y precisamente ahora con el éxito de precisamente la saga que dicen les copió, hayan llevado a cabo el film (por supuesto dicha pregunta sería retórica).

Lo Mejor: la dirección de Joffé. El buen hombre tiene oficio, y hace un guiso elegante con tan poca carne. Elementalmente, sigue siendo sopa, y no llena.

Lo Peor: que nada dé para más.

Bottom Line: [2 frikipuntos] Thriller de asesino psicópata al uso, con su elaborado plan calculado al milímetro y chica mona que las pasa medianamente putas (aunque ésta ni se despeine…).

Alemania. 2006
Dirección: Martin Weisz
Intérpretes: Thomas Krestchmann, Keri Russell, Thomas Huber

El argumento de ésta película resulta terriblemente peliagudo de tratar, puesto que uno podría caer sin darse cuenta en la trivialización, exageración o incluso la burla.

Una joven estudiante norteamericana indaga para su tesis sobre un suceso que la tiene obsesionada: dos hombres coinciden por internet. Ambos tienen necesidades complementarias. Uno necesita comer, y el otro necesita que lo coman. Sí, sí, un caníbal y una víctima voluntaria.

Así de primeras, estos dos personajes quedan tan sumamente alejados de nuestro entendimiento, de nuestra forma de ver la vida, que acudir a la simple explicación de que “están locos”, para después proceder a un montaje sincopado de escenas donde abundasen sangre y efectos sonoros de corte con cuchillos del 25, de caras desencajadas por vicio y risas de villano de cómic, pues hubiera sido la elección por defecto.

En cambio ”Grimm Love” es una película lenta, de desarrollo de ambientes y personajes, donde todo lleva de forma inevitable a su terrible final. En esta película, basada en hechos reales, no se abusa del chantaje emocional a base de música o frases de manual de género. La cinta de Weisz habla de soledades extremas, sobre la misión en la vida, nuestro lugar en el mundo e instintos tan sumamente arraigados en el alma que, potenciados por el tiempo y el silencio, terminan haciéndose terroríficamente finales. Habla sobre el monstruo que subyace en cada uno de nosotros, y sobre alguno que otro que logra escapar.

La película resulta brutal y demoledora, asfixiante en su factura y desagradable por su sinceridad. Por ello, hay que ir con el estómago blindado y sabiendo a qué atenerse. Esto no es ”La Matanza de Texas”, ni ”El Silencio de los Corderos”. En todo caso, esto sería más ”El Hundimiento”.

El reparto, consciente de la delicadeza del material, luce en su cuidado. Especialmente destacable es el papel de Thomas Hubert, el voluntario a ser devorado, a ser parte de algo o de alguien tan profundamente, de forma tan intrínseca, que sólo a través de los dientes de otra persona podrá quedar en paz.

Como complemente hay que decir que, a pesar de que a mí me parece una maravilla de película, la opinión de mi compañero corresponsal aquí en Sitges, es diametralmente opuesta. Según él, los personajes tienen un desarrollo estereotipado y corto, es excesivamente lenta en su desarrollo e innecesariamente morbosa en sus momentos más delicados.

Supongo que una historia tan visceral no puede producir otra cosa que reacciones viscerales.

Lo Mejor: la falta de histrionismos de la historia. El enfoque humano del monstruo.

Lo Peor: la historia que supuestamente conduce la película, la de la estudiante norteamericana investigando para su tesis, queda gravemente perjudicada en comparación con la brutal relación del caníbal y su voluntario. Vamos, que al final la otra queda en mera anécdota.

Bottom Line: [4 frikipuntos] arriesgada y cruda, una película que araña el alma. Da asco, y aún más sabiendo que pasó en verdad. Estamos rodeados de monstruos.

El director Christian Volckham tenía carita triste en la rueda de prensa de presentación de el director de Renaissance. El pobre se ha pasado más de cinco años liado con lo que en Europa es toda una superproducción, y ahora se encuentra que su film no está despertando la atención que esperaba: “Es una película que durará en cartel dos semanas con suerte, y al salir la gente dirá si le ha gustado o no, y ya está”. Chico, así es la vida.
Claro, no debe de hacer gracia que elijas una estética en un blanco y negro supercontrastado y se te adelante el mismísimo Robert Rodríguez con ”Sin City”, o que en otra película de estreno simultáneo también estén rotoscopando a los actores (”A Scanner Darkly”). En realidad, ”Renaissance” sigue otra línea, pero desde luego la revolución técnica se la han pisado.
El argumento arranca con el secuestro de una de las principales colaboradoras de Avalon, la principal empresa de cosmética del París de 2054. Todas las pistas apuntan a un caso de espionaje industrial, pero la situación resulta bastante más complicada.
El film mezcla buenas dosis de acción con una estética impresionante. Le falla algo, sin embargo, para acabar de atrapar la atención: no sabemos si será esa toque netamente francés de indiferencia, o que los actores rotoscopados, consciente o inconscientemente, no consiguen nuestra empatía (lo que es fatal para cualquier película).
Lo Mejor: La estética. El París del futuro. El desarrollo de la industria cinematográfica europea.
Lo Peor: Que no acaba de engancharte.
Bottom Line: Esperamos que el Chris consiga una amplia distribución, para que pueda financiarse futuros proyectos (y para que volvamos a ver su hermosa sonrisa).

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